miércoles, 17 de octubre de 2012

Creí entrar a la pieza, con la poca audacia de sacarme la ropa,
con lo poco de lucidez que tenía, encendí la tele, me saque el calzado, azul, como
la uñas, como las mariposas, como la camisa, apague la luz de afuera (que justo da sobre mi almohada),
me subí a la cama, y el techo se cayo. Entero sobre mi, cómo si fuera algo más que real,
la tormenta había roto con el silencio,
pude pararme más lucida que nunca, me pare adelante de la puerta, agarre lo que podía tener a mi alcance,
si tenía que ver con vos, mejor, y así fue, agarre una bolsa,
marrón, tipo cartón  con mariposas adentro, y lo estayé, con un golpe seco, a la pared, cayo, si, como el techo, pero real, lo agarré otra vez, y de un soplo ya no había más nada, solo olor a humo de mariposas,
de lo que quedo, también, habia un polvo gris, que increíblemente me llevo a la cama,
a creer, y entender, que ya no habría canciones para dedicar,
que lloraría de rabia si un recuerdo sería abrumador, y que las voces del pasado tenían que callar,
para poder olvidar, que ni siquiera un recuerdo, de esa frase, habría que quedar acá.

Ni su voz, ni su vos.



http://www.youtube.com/watch?v=bnUuh1X1CGs&feature=relmfu


yo tuve razones para enamorme, de vos.


de ese anillo, por ejemplo, que fue el amor de mi vida.

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